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sábado, enero 17, 2015

5 cosas que te enseñaron en la escuela y son mentira

¿Cuántos sentidos tiene el ser humano? ¿Cuál de los siguientes objetos es magnético? Un tomate, tú o unos clips. ¿Cuáles son los  primarios? ¿Qué región de la lengua es la responsable de los sabores amargos? ¿Cuáles son los estados de la materia? Si crees tener las respuestas correctas a estas interrogantes, sigue leyendo y  te vas a sorprender...
Si contestaste: 5; clips; rojo,  y azul; la parte de atrás de la lengua; sólido, líquido y gaseoso; entonces estás muy mal. Por ello, te presentamos a continuación los 5 datos científicos que siempre has creído que son verdad, pero no lo son que retomamos de Mark Lorch de la Universidad de Hull en The Conversation
1. No hay un sexto sentido, sino más
Gusto, tacto, vista, oído y olfato, ni siquiera son suficientes para detectar la forma en la que percibimos el mundo. Percibimos el movimiento a través de acelerómetros que se localizan en el sistema vestibular de nuestros oídos. El movimiento del fluido a través de pequeños  en nuestros oídos, nos permiten percibir este movimiento y nuestro. Cuando te sientes mareado, éste es el sentido que estás confundiendo.

Cuando contenemos nuestra respiración nuestra sangre se convierte en ácido carbónico. Además, hay muchos otros sentidos que miden el dolor, el tiempo; además de un sinnúmero de otros que nos permiten responder a la necesidad de lo que está pasando dentro de nosotros y en el ambiente.
2. Repulsión magnética
No sólo los clips son magnéticos. Los tomates y los seres humanos interactúan como campos magnéticos también.

Los clips y otros objetos que contienen hierro, cobalto y níquel son ferromagnéticos, lo que significa que pueden ser atraídos por campos magnéticos. Mientras que el agua y el tomate, o mejor dicho los núcleos de hidrógeno contenidos en el agua que tenemos nosotros y el tomate, repelen los campos magnéticos. Esta interacción se llama diamagnetismo.
Pero las fuerzas involucradas son increíblemente débi
les. Así que normalmente no nos damos cuenta de ello. Eso a menos que hayas estado en una máquina de imágenes con resonancia magnética (IRM). Allí, un imán masivo manipula núcleos de diferentes átomos dentro de ti, de manera tal que los proyecta en imágenes detalladas de tus mecanismos internos.
Aunque no necesitas ir a un hospital para ver las interacciones diamagnéticas. Basta con utilizar un par de tomates cherry, un imán fuerte, un palo de madera de kebab y un alfiler.
3. Los colores primarios
En la escuela te enseñaron que los colores primarios son aquellos que no se pueden crear mediante la mezcla de otros pigmentos, y que todos los colores pueden obtenerse mediante la mezcla de estos colores primarios. Sin embargo no siempre sucede con el rojo y el azul.

Tú puedes crear estos colores mediante la mezcla de rojo, amarillo y magenta. Además, una gran variedad de tonalidades son inaccesibles si se utiliza sólo rojo, azul y amarillo.
Los teóricos del color lo sabían a finales del siglo XIX, pero por alguna razón no llegó a los programas escolares. La prueba está en tus cartuchos de impresora. Vienen en cian, amarillo y magenta, que son los verdaderos colores primarios.
4. El sabor amargo en la boca
Recuerdas los diagramas de la lengua en los libros de texto de biología. En ellos se muestra claramente cómo las papilas gustativas sientan lo amargo en la parte posterior de la lengua.

Estos mapas de la lengua aparecieron por primera vez en 1942 después de que Edwin Boring, de la Universidad de Harvard, malinterpretó un estudio realizado en Alemania desde 1901. A pesar de la equivocación, el mapa de Boring pronto comenzó a aparecer en las escuelas. Luego, en 1974, el tema fue revisado y la idea fue desacreditada rotundamente. Sin embargo más de 40 años después, todavía persisten mapas gustativos de la lengua en los libros de texto de biología.
5. Sólidos, líquidos y gaseosos
Todos aprendimos que los sólidos mantienen una forma constante debido a que las moléculas en ellos se ordenan. Estos pueden derretirse y pasar a líquidos que mantienen un volumen constante y se puede verter. Los líquidos se evaporan para formar gases que se expanden y asumen el volumen disponible para ellos.

La verdad es que no sólo existen tres estados de la materia. Los cristales líquidos tienen moléculas que son ordenadas como un sólido, pero son fluidos como un líquido. Estas propiedades son vitales en el champú y el cristal líquido, como el (LCD) en los dispositivos de las pantallas planas.
Además, existen mucho otros estados de la materia como los que existen en el sol, o los condensados “Bose-Einstein”, los superfluidos… y muchos
Como conclusión, hay muchos más de los cinco “hechos” que deben ser corregidos en los libros de texto. Tal vez una lección de biología deba comenzar con: “Tenemos muchos sentidos, aquí están los cinco que vamos a aprender”. O una frase de vez en cuando en donde se mencione la existencia de más de tres estados de la materia, recomienda Mark Lorch.
Fuente: Quo
DJ
via/informe21.com