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jueves, mayo 16, 2013


¡En Venezuela falta el pollo y en Gaza hay contrabando de pollo frito!

El último grito culinario en Gaza es el grasiento pollo frito del gigante estadounidense Kentucky Fried Chicken (KFC). Pero en la malherida franja palestina el manjar es todo menos rápido: Se cocina en los fogones de una franquicia egipcia cercana a la frontera y su peculiar envío a domicilio necesita alrededor de cuatro horas. La carrera en taxi, el periplo por uno de los cientos de túneles de contrabando y el reparto puerta a puerta tienen la culpa.
"Surgió por casualidad. Una vez nos apetecía comer pollo del Kentucky y lo pedimos al restaurante de Al Arish (una ciudad egipcia a 35 kilómetros de Gaza). Luego llevamos el pedido por los túneles hasta nuestra empresa", cuenta a ELMUNDO.es Abu Yehia Rafat, director de la empresa de mensajería Yamama (Paloma, en árabe) que desde hace un mes ha revolucionado la oferta de comida basura de la franja. "Desde entonces muchas familias nos encargan pollo. Ahora tenemos de 40 a 50 pedidos diarios", reconoce Abu Yehia, entusiasmado con la primera llamada de un medio de comunicación español.
Gaza, la porción de tierra de 40 kilómetros de largo y 9,5 kilómetros de ancho donde viven 1,7 millones de palestinos, es un territorio libre de las franquicias de comida rápida que dominan el mundo. La toma del control de la franja por el grupo islamista Hamas en junio de 2007 desencadenó el bloqueo israelí. Hoy -a pesar de que Tel Aviv ha suavizado la importación- la entrada y salida de bienes y personas siguen encontrando limitaciones. Y la situación económica concede pocas alegrías: La tasa de paro, por ejemplo, se sitúa en el 32 por ciento.
Y aquí llega el furor por este pollo frito que desde el año pasado cuenta con local en Cisjordania. Sin embargo, en Gaza hasta ser deglutidas las raciones -preparadas con la receta secreta a base de once especias y aromas patentada por el coronel Sanders en 1940- sortean una auténtica carrera de obstáculos.
"El primer paso es llamar al KFC de Al Arish y llevar los pedidos hasta los túneles", detalla Abu Yehia. Los cubos de carne son la mercancía más original que atraviesa los cientos de túneles de contrabando horadados en la frontera. Junto a materiales de construcción o coches por piezas, también se cuelan bits con la última tecnología -tabletas o teléfonos inteligentes- y ahora bocados de KFC.
Pero, ¿por qué salivar tanto por el Kentucky y no por cualquier otra cadena de comida rápida? "Es el restaurante más cercano a nosotros. Desde allí a los túneles hay solo 40 minutos", replica Abu Yehia. Antes de alcanzar la franja, las cajas deben vérselas con el puesto de control de Hamas y recorrer los metros de túnel. Al otro lado -relata el comerciante- "nuestros empleados lo recogen y trasladan a las oficinas". En su cuartel general, se planifica el envío de los pedidos que son entregados en motocicleta.
Cuatro horas hasta que llega al destino
Muchos de los clientes han probado el sabor a fritanga crujiente en alguno de sus viajes y anhelan reencontrarse con un menú que incluye los pedazos de pollo, unas patatas fritas, ensalada de repollo y pastel de manzana. Pero, con tanto trajín, la comida llega helada. "Desde que salen del restaurante y atraviesan los túneles pueden pasar dos o tres horas. Y en Gaza, según donde esté la vivienda, llegan a tardar tres o cuatro horas en total", confiesa Abu Yehia.
"Lo cierto es que no nos hemos enfrentado a grandes dificultades porque todo el mundo ayuda. Nosotros y Egipto somos como un país. Pero hay clientes que se disgustan por el tiempo. El reto ahora es ahorrar minutos. Cuatro horas es mucho tiempo", comenta el empresario consciente de que no será tarea fácil luchar contra el reloj cuando -desde las freidoras hasta la mesa- se necesitan varias llamadas, coordinar con el taxista egipcio o el gobierno de Hamas y salvar varias decenas de kilómetros partidos por una frontera internacional.
Los intermediarios también disparan el precio del pollo. Para recibir un pedido, hay que desembolsar -según Abu Yehia- unos 11 euros. De momento, la página de Facebook de la compañía de transporte levanta una orgullosa acta de la odisea con fotografías. Pero el servicio puede tener los días contados: un empresario de Gaza ha solicitado una licencia para abrir franquicia a este lado de Rafah.
El bloqueo de productos isrealís, casi inexistente
El exitoso envío de pollo frito a Gaza coincide con las horas bajas que atraviesan los túneles de contrabando que desde hace años introducen armas, combustible, cemento, cigarrillos o alimentos. La suavización de las restricciones tras el alto el fuego entre Hamas e Israel del pasado noviembre y la campaña del ejército egipcio en la península de Sinaí contra los "yihadistas" -con la destrucción de túneles incluida- han hecho mella al otrora floreciente salvoconducto.
Y es que, según informa Sal Emergui desde Jerusalén, desde hace casi tres años y debido a las críticas internacionales por el asalto a la flotilla a Gaza, el bloqueo de productos desde Israel prácticamente no existe. Sólo en el pasado mes de abril 3.893 camiones con 106.835 toneladas de productos entraron en la Franja a través del paso fronterizo israelí de Kerem Shalom.
No obstante, lo que continúa sin variación alguna es el bloqueo marítimo a cargo de la Marina israelí. 4.565 habitantes de Gaza han llegado a Israel en abril cruzando el paso fronterizo terrestre de Erez, según datos del ejército israelí.
DJ. via/informe21.